En la tarde del 18 de marzo la Cátedra “General Castaños” celebró en el Salón de Actos de la Capitanía General de Sevilla su tradicional Pregón “pasión y Gloria en Sevilla, que magistralmente pronunció Jesús Rodríguez de Moya Conde.
Tras la presentación del pregonero, a cargo de Abel González Canalejo y la interpretación por parte de la Unidad de Música del Cuartel General de la Fuerza Terrestre de la marcha “Margot”, subió al atril nuestro pregonero cuyas primeras palabras fueron una llamada a la ciudad de Sevilla para recordarle que ya se acercan los días grandes de la ciudad.
Tras los saludos protocolarios a las autoridades, invitados y asistentes y cofrades en general, Jesús Rodríguez nos descubrió sus inicios como monaguillo en la Semana Santa sevillana y sus vivencias infantiles juntos a sus padres y a sus abuelos.
Continuó el pregón con diversas estampas del Domingo de Ramos, en la rampa del Salvador al bajar la Borriquita y de cómo se ha engrandecido la Semana Mayor sevillana con la participación de las hermandades de vísperas.
El pregonero nos llevó luego a S. Lorenzo, a encontrarnos con el Gran Poder a través de sus versos y de la saeta que magistralmente cantó Alex Ortiz.
Destacó y afirmó a continuación el imprescindible carácter cristiano de la Semana Santa y defendió el mensaje religioso de salvación que se celebra en la semana de pasión y que nos transmiten las hermandades de Sevilla en sus procesiones, citando a las S. Gonzalo, el Dulce Nombre, S. Benito o La Amargura. Fueron muy emotivos los versos dedicados al Cachorro de Triana que se enlazaron con sus experiencias más personales en sus hermandades de Los Estudiantes o de la Quinta Angustia.
La saeta en la voz de Carmen Seco dio paso a la parte que el pregonero dedico a la Virgen María, que comenzó con un canto a la Virgen del Rocío, de su Hermandad de La Redención, que contó además con la interpretación del trio de la marcha “Rocío” a cargo de los músicos del Cuartel general de la Fuerza Terrestre, bajo la batuta del comandante Manuel Bernal.
Preparando ya el final, Jesús Rodríguez se declaró “un hombre de esperanza” y alternó sus experiencias cofrades tanto en la calle Pureza como en San Gil, para acabar proclamando que
“ ..si, siempre hay Esperanza
tú la llamas Macarena
y yo le rezo en Triana”.
Remató el pregón de forma magistral una letanía mariana dedicada todas las devociones mariológicas de las hermandades sevillanas, poniendo al público en pie con una cerrada ovación final.



